No Somos Únicos Copos de Nieve

La honestidad brutal es escasa. Después de todo ¿quién quiere comunicar a otros esos secretos que nos hacen sentir vulnerables, expuestos, avergonzados, adoloridos? Pero existe.

Lo primero que aprendes cuando entras a estudiar cine es que toda representación es una construcción con un punto de vista, que desde el preciso momento en que decidimos poner la cámara en la posición X y no en la posición Y, ya estamos enmarcando un pedazo de realidad, creando una idea de realidad que incluye tantos elementos como los que excluye. Y que no es nunca, la totalidad de las cosas que son.

 

 

Y cómo hoy contamos con tecnologías tan versátiles que nos hemos convertido en los autores de nuestras propias vidas virtuales, editores de nuestra identidad, fotógrafos de nuestras propias vivencias, es fácil concluir que la idea que creamos de nosotros mismos en nuestras redes sociales, es sólo una parte de la totalidad de lo que somos. Porque hay cosas que no decimos, cosas que nos avergüenzan, secretos que no contaríamos jamás por miedo a convertirnos en las personas que nuestros actos -y no nuestra publicaciones en redes sociales- dicen que somos.

Porque por cada foto en el Duomo de Florencia, hay 36 fotos que jamás se tomarán, de los estados de cuenta de la tarjeta de crédito. Por cada foto de un Título Universitario, hay una vida de colillas del banco (MUERTE AL CAE!!!). En cada selfie yace un intento desesperado por afirmar nuestra humanidad en un mundo en el que no somos nada más que un número de cuenta corriente en el que depositar un sueldo, y ojalá, un sueldo sin tener que pagar imposiciones.

Figura-Fondo

 

Y para no sentirnos solos, nos acompañamos de otros avatares que militan en los mismos hashtags que nosotros, que están tan endeudados como nosotros, que aman lo mismo que nosotros, pero por sobre todas las cosas, que detestan lo mismo que nosotros y se ríen de nuestro humor irreverente. Así fundamos nuestras propias facciones y distritos, confiados y a salvo de las otras facciones y los otros distritos formados por esos otros avatares que piensan distinto.

Para los que se atreven a llegar a las fronteras y mirar al otro lado, les recomiendo escuchar el podcast de Bret Easton Ellis aquí. Uno de esos escritores que aunque ya reconciliado con la opinión pública, tuvo que enfrentarse a los prejuicios y las hipocresías desde el principio. Según siento, un autor honesto que ha sabido describir desde lo más hermoso de su generación, y su clase, toda la fealdad que las sustenta. Y para los fanáticos del cine, hay un par de conversaciones con personajes del medio -como el maestro Carpenter- que nos ofrecen reflexiones bastante más educativas que varias de las clases que tuve en la universidad. Pero un podcast que arremete con fuerza contra los vicios de nuestra propia generación, esa que muchas veces reduce un par de citas de Foucault en consignas totalitarias, y que se toma insoportablemente en serio a sí misma, y que tiene cero tolerancia a la crítica. ¡Considérense advertidos!

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