Las Desventajas de Estar Aburrida

Estuve viendo la última temporada de Bojack Horseman y !adivininen!

Sí. Crisis existencial. Una crisis que vengo arrastrando desde hace años y que tiene que ver con qué carajo quiero hacer con mi vida. Voy a ser honesta con ustedes, los expertos concuerdan en que la mayoría de mis problemas provienen de mi neurosis, en resumen: pienso demasiado, me preocupo demasiado, me tomo todo muy en serio, etc… Un estilo de vida que se traduce en crisis de pánico y ansiedad, trastornos de sueño, y todos esos padecimientos que en las series y pelis se ven tan trending pero que en realidad son bastante patéticos (del griego pathetikos, con énfasis en pathos), y está muy lejos de convertirme en alguien único y especial.

En fin, debo confesar además que no he estado siendo yo misma en el último tiempo. Durante algunas semanas me permití vivir la vida que no viví de adolescente: salidas nocturnas, alcohol, y varias vicisitudes en cuyos detalles prefiero no entrar. Y el problema no fue dejarme llevar, tampoco probar un modo de habitar distinto al mío, el problema es que desperté un día -literalmente, me desperté una mañana- sintiendo que había estado dormida mucho tiempo, y los recuerdos de esta otra vida me parecieron las experiencias de alguien más, las aventuras de otra persona. Entonces, comencé un interminable diálogo interno (monólogo en rigor, pero es entretenido pensar que estuve debatiendo con varias personas) sobre el por qué de mis peripecias recientes.

I was in a dark place. Dean-after-purgatory-dark
I was in a dark place. Dean-after-purgatory-dark

La primera conclusión a la que llegué fue que estaba un poco cansada de ser yo misma, un poco cansada de ser la Gerald que da el 100% en todo, que se pasa las noches leyendo textos para escribir análisis detallados que (casi)  nadie leerá, cansada de esforzarme y sentir que no avanzo nada. Llegué a un punto en el que me dije a mí misma: “I’m as mad as hell, and I’m not going to take this anymore!”, la contienda es desigual, no podemos derrotar al capitalismo, no podemos ni siquiera circular por las carreteras de nuestro país sin pagarle a privados, la resistencia es fútil, etc… Y me abandoné a esa otra vida en la que se pasa bien, en el momento, y quise que todos los momentos fuesen como esos en los que se pasa bien, y en el proceso dejé de ver a mis amigos, a mi familia, las series de Neflix, oblicuos de celebridades, prácticamente todo lo que antes me definía.

Después de intentar retomar mis viejos hábitos, volver a sentirme cómoda en mi traje de persona, y terminar por fin la 11° temporada de Supernatural, concluí que lo que estaba haciendo era escapar. Escapar de todos los pendientes reales que implican cambios prácticos y materiales en esa vida de la que estaba aburrida: preocuparme de mi postulación al postgrado, de mi lesión de meniscos, de mis proyectos para youtube. Por suerte me tropecé con un libro que me hizo recordar quién soy cuando estoy cerca de a filosofía, el libro de uno de esos profes que en realidad son maestros y que por tercera vez desde que lo conocí, me recordó por qué escogí ese camino.

En tiempos de duda, SIEMPRE recurrir a los consejos terapéuticos de Hanni
En tiempos de duda, SIEMPRE recurrir a los consejos terapéuticos de Hanni

Escapé y quise intentar vivir otra vida porque en el fondo, no me gusta la mía. Sentí que en esta etapa las cosas estaban demasiado difíciles y requerían más esfuerzo del que estaba dispuesta a dar y entonces salté a la etapa siguiente, que tiene más risas y menos obstáculos. Y en mi ausencia, ninguno de los pendientes que estaba tratando de hacer desaparecer lo hizo. Así que aquí estoy, con nada más que tiempo para meditar estas cosas.

Meditar por ejemplo, como la libertad de oportunidades puede ser abrumadora, como sería liberador en parte seguir las órdenes de alguien más y, parafraseando a Bojack, no tener que ser responsable por mi propia felicidad. Meditar sobre esa mochila inmensa llamada exitismo que nuestra generación lleva inscrita en todo su código genético, la frustración de tener 28 años y un número de éxitos profesionales que asciende a 0. Y por otro lado, entender que sólo tengo 28 años y no se supone que esté destinada a nada más grande que mis propias ambiciones, que el éxito depende de muchos factores que están lejos de mi control, que mientras me preocupo de mis fracasos no estoy haciendo absolutamente NADA para cambiar lo que está mal.

Formo parte de una generación obscenamente bien educada, con recursos y saberes con los que genios como Herzog sólo podían soñar. Tengo una cámara, un computador y una conexión a internet, puedo hacer virtualmente lo que quiera, el problema es que no hay nada que tenga la necesidad de decir.

Al menos, en 3 semanas de licencia, no le he disparado a nada/nadie aún.
Al menos, en 3 semanas de licencia, no le he disparado a nada/nadie aún.

En clases de cine documental, y renombrado documentalista nos preguntó por qué aplaudíamos después de ver el trabajo de un compañero ¿les gustó? ¿les parece bueno? Ese mismo hombre nos enseñó que lo más importante del documental es tener un punto de vista, decir algo, significar algo. En ese momento sentí que no tenía nada que decir, pero meses después descubrí en la filosofía un camino, una forma de comunicar el espíritu crítico que creo nos hace falta, cuestionarnos todo, hacernos preguntas difíciles de contestar, preguntas que nos pongan incómodos -como decía mi profesor, preguntas que nos pongan en problemas. 

Pero con todos los recursos y todas las oportunidades, el problema es ese, la falta de necesidades. Toda necesidad descansa en una carencia, y es una búsqueda que nos impulsa a salir afuera, más allá de nosotros mismos, a querer hacer cosas, decir cosas, cambiar cosas. Pero estamos tan llenos de cosas que nos aburrimos, y del aburrimiento nace la depresión, y nos inmovilizamos. Al menos, estas son las conclusiones a las que he llegado en esta semana y media que pasé en cama, con el menisco roto y sin internet, y espero no dejarme abrumar por el regreso de la conexión y todos esos videos de gatitos que pretenden ser otros animales, porque aunque están bien para pasar el rato, hay tanto más que se puede hacer.

1 Comment

  1. Geraaldy, te entiendo perfectamente. Pasé por algo similar hace unos años atrás, cuestionándome las mismas cosas, creo que por lo mismo, mi neurosis. La verdad es que no sé por qué me presionaba tanto por tener éxito en todo, ser buena en muchas cosas, pero no sobresalir en nada, hasta que me di cuenta que fuck that shit. Eso me estaba enfermando y al final estaba perdiendo todo gozo por realizar las cosas que amaba. la cosa es que, ánimo G, tómate el tiempo que necesitas para entender lo que sucede y sigue adelante, sin presiones. Además eres seca y profesional, creo que eso es súper admirable. Y cualquier cosa, estamos acá.
    Te mando un abrazo enorme!

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