Firestarter – Como Logan, Pero En Los 80s

Un padre telépata -o algo así- y su pequeña hija piroquinética son perseguidos por una corporación secreta responsable de sus superpoderes. En su huída, se refugian en una granja gracias a la hospitalidad de una pareja pero luego de ser atacados por un grupo de agentes, se ven forzados a escapar otra vez. ¿Les suena?

Firestarter es una adaptación ochentera de la novela homónima de Stephen King, que cuenta con la ilustre presencia de Martin Sheen y George C. Scott como la dupla corporativa que busca convertir a Charlie en un arma de destrucción masiva (o algo así, también se menciona el poder de los dioses y la otra vida). Nuestra iracunda heroína eleven Charlie, interpretada por Drew Barrymore, lucha por controlar sus poderes sin dañar a nadie que no lo merezca.

Firestarter - George C. Scott
“you mentioned the ratio of ten women to each man. Now, wouldn’t that necessitate the abandonment of the so-called monogamous sexual relationship (…)?”

Como toda buena adaptación ochentera, la película está llena de citas hoy políticamente incorrectas, chistes sobre la URSS, sintetizadores y afectos prácticos memorables. Si tuviera que adivinar en qué se gastaron el grueso del presupuesto, a parte del cast, diría que en éstos últimos. Entre sus logros se cuentan: varias explosiones de vehículos, proyectiles incendiarios disparados mentalmente y extras sacudiéndose las llamas.

Durante la primera mitad de la película las comparaciones con Logan, el universo cinematográfico de los X-Men en general e incluso con la más reciente heroína emblemática de Netflix, son ineludibles. Y graciosas. Pero no lo más importante. Porque lo más importante está en sus diferencias. Como esta escena (spoilers, se pone mejor):

Aquí los bandos son claros: Charlie versus el resto del mundo que la empuja a utilizar sus poderes. La brújula moral está siempre con la niña quien lucha para no hacerle daño a nadie, ni siquiera a quienes lo merecen y la brutalidad de un mundo adulto que hace todo lo posible por persuadirla, por convertirla en asesina es el verdadero punto crítico de la historia. Pero a diferencia del aplaudido epílogo de Wolverine, al final incluso el padre termina por invitarla a cruzar la línea.

Firestarter, 1984, dir. Mark L. Lester

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