Estreno: Batman vs Superman

Mi falta de cariño hacia Superman no es ningún secreto, y luego de aquel decepcionante (y preocupantemente poco verosímil) final del Dark Knight de Nolan, francamente mis expectativas por una guerra santa entre el hombre de acero y el caballero oscuro no podían ser más bajas. Falta de entusiasmo que ciertamente le jugó a favor a esta Batman vs Superman: Dawn of Justice, una película en la que Snyder y Goyer hacen lo suyo por reivindicar la sobreexplicada Man of Steel, y al mismo tiempo, sentar las bases para lo que será la próxima franquicia de películas DC.

Bienaventurados los fanáticos de corazón, que pueden tolerar 2 horas de esa cara.
Bienaventurados los fanáticos de corazón, que pueden tolerar 2 horas de esa cara.

Una película posee una cantidad mucho menos de flashbacks y de planos del viento mesiendo el pasto en el campo, pero que lamentablemente, aún tiene que lidiar con el constipado estilo de actuación de Henry Cavill, cuyo rango de expresiones faciales es inversamente proporcional a las de Leo DiCaprio (increible que Ezra Miller pueda transmitir en dos planos más de lo que Cavill en dos películas). Por otro lado, la interpretación de Ben Affleck es un oasis en medio del árido e inexpresivo desierto que son Cavill y Gadot -que aunque reivindique el protagonismo femenino etc, no es ninguna Michael Pfeiffer. Bueno y está Eisenberg dibujando una correcta versión de lo que empezó en The Social Network.

Evidentemente, la película explora los tonos mitopoéticos del imaginario de superhéroes, mezclando la grandilocuencia de la tragedia griega con las tortuosas concepciones cristianas, pero apuntando a una misma necesidad: la de explicar nuestra existencia y justificar nuestros actos con el aval de un poder mayor y trascendente. Esto, a través de constantes referencias al fuego de Prometeo y el advenimiento de Cristo, en diálogos y monumentos que se contraponen a la abundancia de tomas sobre el terrorismo. Tanto así descansa en el imaginario de la guerra contra el fanatismo y los crímenes de odio que incluso se permite destruir uno de los edificios pilares de la democracia, porque no importa tanto que el las decisiones ya no se tomen en concordancia con el demos mientras se mantenga intacto el capitalismo, siempre habrá esperanza.

BVS-3

Finalmente, la propuesta audiovisual es más rica que en la entrega anterior, recurriendo menos a los diálogos y más a la elocuencia de los planos, las secuencias de acción y la actuación (para bien y para mal). Pero también tiene mucho de collage, un gesto muy contemporáneo en que que tenemos secuencias en las que Batman se presenta como Alien y como Rocky, y por supuesto, está el anunciado enfrentamiento entre él y Superman que asemeja aquella inolvidable escena de pelea en They Live, una pelea que aunque bastante decente dentro del género, dista bastante de la genealidad de Carpenter.

 

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