#BoJackHorseman Monitos que Inducen Reflexiones Existenciales

BoJack Horseman es una de las tantas series que me vi en maratón el mismo día de su estreno el año pasado, no tanto porque quisiera saber qué iba a pasar con sus protagonistas sino por curiosidad de saber qué pasaba conmigo. Al final de su primera temporada la serie de un paso que muy pocas de su tipo pueden dar con éxito; abrazó el drama que venía construyendo alejándose a propósito de la comedia. Un riesgo que confundió a algunos, desencantó a otros cuantos, pero que la puso en el topten de mis series en emisión favoritas.

Tarde de autodestrucción y abdicación.
Tarde de autodestrucción y abdicación.

De cierto modo, Bojack representa un contrapunto a los ácidos diagnósticos de South Park, que se dedica a caricaturizar vicios de nuestra era digital a través de críticas más globales, comentando sobre el crowdfunding o los gameplays en youtube, por ejemplo. Mientras la serie de Netflix utiliza el cinismo de su protagonista para contar, desde una perspectiva algo más íntima, lo que es para algunos la raíz del problema: el vacío, la falta de sentido en tiempos en que para perpetuar el consumo se necesita de generaciones que nunca estén del todo satisfechas.

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BoJack (Will Arnett) confieza amor a Wanda (Lisa Kudrow) mientras el sueño de Todd (Aaron Paul) se consume en un incendio.

 

Esta segunda temporada ahonda ya sin reparos en la crisis de Bojack, y varios de sus cercanos, contando a través de ridículas -y a veces atroces- aventuras esa desoladora sensación de insatisfacción que parece imposible de llenar. En el fondo, Bojack sabe que su sufrimiento es injustificado en tanto ha vivido una vida de privilegios, a pesar de la falta de cariño paterno llegó a ser el exitoso protagonista de una sitcom en el centro de la industria más influyente del mundo, y que recientemente logró protagonizar la película de sus sueños. Lo que me devuelve inevitablemente a mis reservas sobre mi propia insatisfacción, porque también sé que soy afortunada, que recibí una educación privilegiada con el apoyo incondicional de amigos y familia, pero de cierto modo no es, ni será, suficiente nunca.

Pequeño BoJack sufre las consecuencias del abandono de su padre.
Pequeño BoJack sufre las consecuencias del abandono de su padre.

Como es propio de mí le he dado un par de vueltas al asunto, desde Foucault a Palahniuk, y aunque hasta ahora mi tesis favorita sigue siendo la de Baudrillard (en la que acusa a la sociedad de consumo como causante de nuestra angustiosa falta de sentido, sociedad fundada en la carencia puesto que el consumo sólo puede ser eterno si las necesidades también lo son), me alivia ver que es una preocupación que podemos encontrar en una serie que se encuentra en el centro misma de la infinita cadena de producción y consumo que acusa el mismo Baudrillard.

BoJack-Malala

Aunque la carencia insalvable de Bojack aparece como resultado de una desafortunada crianza carente de aprobación y afecto, es refrescante ver como la serie se sumerge con toda propiedad en el tema, otorgándole a cada uno de sus protagonistas viscerales cruzadas: Princess Carolyn pasa por una crisis vocacional luego de un par de rupturas amorosas y la constante indiferencia de sus superiores; Diane lucha contra la frustración que le produce el no tener la fuerza suficiente para luchar contra las injusticias sociales y de género que tanto la indignan, indignación sobre la que formula su personalidad y autoestima; Todd experimenta un tipo de independencia que le permite regresar a sus raíces; y BoJack comienza a reconciliarse con la idea de que existen grietas que jamás podrá subsanar. Una serie de parodias que incluyen comentarios al ruido #queproducenloshashtagsenlasconversaciones,  el amor visto a través de los ojos de inteligencias artificiales (ejem -Her-), la invisivilización de la violencia de género y el ocasional esimismamiento del feminismo cuando es indiferente a otros tipos de violencia, por ejemplo, la violencia económica y de clase.

"Just look at the flowers"...
“Just look at the flowers”…

Una temporada que no teme mostrarnos por primera vez un llanto sobrio y sincero de su protagonista. Una serie “peculiar” en tanto utiliza el formato de sitcom para acentuar el dolor de un grupo de adultos con constante lucha consigo mismos y sus propias expectativas, abrigando la idea de que la satisfacción personal es esquiva e intermitente, que no hay un vivir feliz para siempre en un mundo que nos demanda constantemente replantear nuestros éxitos y fracasos, un mundo en que la carencia de sentido es tan abismal -catalizada por la precariedad de disciplinas como la filosofía, por ejemplo- que nos tiene mendigando reflexiones existenciales en monitos animados.

2 Comment

  1. Felipe says: Responder

    No tengo, probablemente, la misma cantidad de conocimiento filosófico, por lo que tal vez me cuesta un poco encontrar relaciones con distintos autores y sus planteamientos, aunque sin duda “las hay”, y la que más claramente puedo distinguir después de ver la primera temporada es el tema de la carencia/necesidad que abarca Schopenhauer al hablar sobre el aburrimiento -y que a propósito de tu reflexión, también habla sobre la imposibilidad de ser feliz-. La serie tiene mucho de eso, ya que al vivir en constante cambio y movimiento estamos también en una constante búsqueda, y es, al final, en lo que están todos los personajes de la serie de una u otra manera. En ese sentido es bacán que algo enfocado primeramente en el entretenimiento “haga una crítica” y “nos invite a la reflexión”.

    A pesar de aquello, no puedo evitar recordar una conversación con un amigo cuando terminamos de ver Dilbert. Yo le comentaba sobre el “mensaje” de la serie y él me dijo que dejara de buscarle la quinta pata al gato y que dejara de hacer complicado lo simple, porque la serie simplemente quiere entretener, no tener sentido y ser simple, nada más. Bajo esa premisa también estoy de acuerdo contigo sobre lo de “mendigar reflexiones existenciales en monitos animados”, porque igual es súper probable que la serie no quiera invitarnos a la reflexión ni hacer una crítica, y que uno al estar vacío en ciertos aspectos busca un “llenarse” a través de la reflexión en lo que sea -monitos en este caso-, y me hace pensar que al final uno está casi tan roto o cagado como BoJack. ¿Es malo? No sé, pero ciertamente me agrada leer a alguien que le busca esa quinta pata a todo, es como leer un “no estás solo”.

    PD: He visto gran parte de las cosas sobre las que has escrito o recomiendas y no me he decepcionado, gracias por eso!

    1. Geraldyc says: Responder

      Recuerdo un capítulo de South Park que ironizaba con el complicado tema de la interpretación, enfrentando lecturas y la visión de los autores. Yo creo que l mayor parte del tiempo le buscamos más sentido a las cosas de aquel que inviertieron sus creadores, pero en el caso de Bojack siento que sí existe esa desazón existencial que busca compartir.
      Gracias por tu buena onda y sí, siempre es bienvenido conocer gente que tiene la misma tendencia que uno a complicarse con las lecturas (:

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