#30Días30Películas Westworld (1973)

El encanto de Westworld -antes que J. J. Abrams la hiciera grande de nuevo- está en haber inspirado secuencias que pasarían a la historia, enunciando el horror de ser exterminados por la inteligencia que creamos para nuestro propio entretenimiento, y una crítica al estilo Frankenstein sobre la peligrosidad de nuestras ambiciones, en este caso, las de una sociedad hedonista y autoindulgente.

gracias por tanto J. J.
gracias por tanto J. J.

La premisa ya la conocemos, gracias a la serie de HBO: Dos turistas llegan a Delos, parque temático que nos ofrece una experiencia de completa inmersión en el salvaje mundo del viejo oeste, el peligroso escenario medieval o el paradisíaco mundo de los nobles romanos. Michael Crichton narra la historia desde el punto de vista de estos dos invitados, lo que deja abierta la pregunta sobre el origen del mal funcionamiento en el parque que conduce a la emancipación de las máquinas (los funcionarios se refieren vagamente a una infección, que coincide con la noción posterior de virus computacional), pero le permite construir una de las mejores secuencias de suspenso: la persecución incansable de una de los robots que incluye planos subjetivos, un recurso quizá inspirado por esa joya de terror que es Peeping Tom, y que a su vez tiene su continuación en películas como Halloween y sobre todo, Terminator, que Crichton logra gracias a los albores de CGI.

Cada década tiene sus propias pesadillas, la película del ’73 basa el terror como una forma de castigo contra aquellos sumergidos en sus fantasías de infancia, mientras que la nueva serie incluye aristas como el despertar de la consciencia y la brutalidad de la instrumentalización. Puede que Westworld no sea la mejor película de ciencia ficción de su década, pero es la fuente de varios de nuestros clásicos favoritos. Una película casi de culto, obligada para todo cinéfilo que se precie de tal.

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