#30Días30Películas The Infiltrator

Bryan Cranston se ubica al otro lado de la cadena de producción en este thriller basado en hechos reales, que cuenta uno de los tantos intentos para echar abajo el imperio de Pablo Escobar. The Infiltrator tiene todos los ingredientes para ser una buena película, memorable incluso, pero la falta de visión de Brad Furman -o la falta de libertades creativas para los directores dentro de los grandes estudios, vaya uno a saber- la convierten en una historia sin personalidad que constantemente nos obliga a imaginar como Scorsese la habría hecho mejor.

Mayor logro en la vida: que te paguen por ser un qlio
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Siguiendo los dólares en vez de la droga (porque ahora está en el money business), Cranston se infiltra entre los socios de confianza de Escobar y los dueños de bancos sin los cuales, nada sería posible. La película sigue la estructura clásica del ya-lo-va-a-pillar y aunque tiene sus momentos, no logra satisfacer las expectativas que construye a través del suspenso con un final poco emocionante y bastante predecible.

Cuenta con las ventajas de un cast con experiencia y que funciona a la perfección. Cranston y Leguizamo son una pareja sorpresivamente grata de ver. Y una cinematografía que evoca esa estética tan Miami Vice que nos pone inmediatamente en sintonía, pero lamentablemente, no es una película que modifique o introduzca ningún paradigma.

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