#30Días30Películas Green Room

Green Room es uno de los títulos puestos en negrita durante este año que ha sido particularmente generoso con las películas de terror. El enfrentamiento entre una banda punk y un bien organizado grupo de neo-nazis le permite a Jeremy Saulnier contribuir al fatigado escenario del género con una historia de persecución con toques tipo slasher que hizo lo suyo en Cannes, pero para ser honesta, es probable que este review no le haga justicia (no después de ver The Wailing).

¿Qué cosas no van a ver en Green Room? Jump scares, música invasiva que dirija nuestras expectativas, ni  flashbacks que nos expliquen el origen/motivación de los villanos. Pero por cada paso que da lejos de los clichés de la industria, se acerca dos hacia los lugares comunes del cine indie, por eso tenemos secuencias de planos detalle ambiguos en cámara lenta, flares, y bicicletas. Y para ser un grupo de músicos anti social media -porque la música es una experiencia presencial y efímera- que se presenta frente a una audiencia simpatizante del 3° Reich con el cover de Nazi Punks Fuck Off  de los Dead Kennedys, su ímpetu punk parece desvanecerse con demasiada facilidad cuando las cosas se ponen feas (porque a la cresta la policía excepto cuando necesitamos la ley y el orden).

Con todo, puede que no sea la película punk que esperamos pero tiene el mérito de construir la tensión de a poco. De componer trabajosamente sus escenarios aterradores. De ser un cover satisfactorio de ese viejo placer culpable que solía ser el gore. Una pieza compuesta a tres tiempos con dos in crescendo y una tercera parte más bien débil pero rescatable. Y que cuenta además con don Patrick Stewart como no lo habíamos visto nunca.

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