#30Días30Películas Ghostbusters (2016)

En lo que va del año hemos sido testigos de algunas de las más violentas batallas virtuales en relación a la calidad de películas que aún no se estrenan. Aparentemente, las notas de producción y un par de tráilers son suficientes para juzgar hoy en día. Justo como pasó con la nueva Ghostbusters, cuya sola existencia se convirtió en el eje central del grande debate sobre la poco balanceada representación de género en Hollywood. Tristemente el remake de Paul Feig le resta a la causa más de lo que le aporta ¿Su gran pecado? Ser más un panfleto que una película.

Básicamente:

Pero con menos gracia...
Pero con menos gracia…

Seamos honestos y reconozcamos que a pesar del sitial que ocupa la película del ’84 en la cultura popular, donde goza de esa sacralidad aurática que le provee la generación de la nostalgia, está lejos de ser la Citizen Kane de entre las de su tipo. Dicho esto, lo único que realmente podíamos esperar de este remake era una historia entretenida, con frases memorables y situaciones cómicas dignas de Bill Murray. Todos aspectos que Feig podría haber conseguido sin problema -tenía la materia prima para- y a la vez probar que las mujeres somos inteligentes y graciosas, ambas ideas que ha retratado con éxito más de una vez en su inconsistente cinematografía.

Y al final nos quedamos con una película llena de buenas intenciones a la que se le olvida cómo contar historias por estar demasiado ocupada tratando de probar un punto (y vender muñecas). Porque aun entendiendo que toda obra es un decir de y posee por tanto un punto de vista, esto es lo que pasa cuando confundimos arte y propaganda.

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