#30Días30Películas Equals

A veces las grandes calamidades tienen un lado positivo. Por ejemplo, gracias a la saga de Crepúsculo ahora tenemos espacio  para apreciar el talento de Kristen Stewart. Y en Equals, junto a Nicholas Hoult, aparecen como los portadores de una anomalía que es vista como una enfermedad terminal: las emociones.

Sí, una premisa poco ingeniosa acompañada de una estética tipo tienda de Apple -en contraste a la visualidad claustrofóbica e impura de 1984, con la que guarda más de una semejanza- en la que una higienizada humanidad ha logrado sobreponerse a los horrores de la guerra superando las alteraciones anímicas. Un mundo apolíneo que suprime, a través de la medicina, no de la prisión, nuestra naturaleza dionisíaca. La película es un drama distópico reciclado, que fracasa en su intento de plantear una tesis interesante dentro del ya sobrepoblado género pero que sin embargo, tiene sus momentos fuertes en la construcción de la intimidad entre sus protagonistas, un vínculo difícil de conseguir y escaso de encontrar incluso en una sociedad más permisiva como la nuestra.

El clímax ocurre cuando por supuesto, las emociones desbordan a un grupo creciente de personas empujándolos a cometer transgresión pero también actos heroicos, demostrando ser la fuente de lo peor y lo mejor de nuestra especie. Lo que queda al debe es el terror, más allá de la ansiedad de la separación, del antídoto, de retornar a un estadio insensible, la película omite las trágicas consecuencias de razón ¿por qué el hombre retornaría a un estadio de optimismo teórico y fe en la razón cuando el proyecto racional ilustrado concluyó en la peor pesadilla de nuestra historia? 

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